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Siestarios: espacios para el descanso en la oficina

Pasamos un tercio de nuestra vida durmiendo, lo que revela la importancia del sueño en nuestro ciclo vital. Ocho horas de sueño reparador nos ayudan a transitar las restantes dieciséis en un óptimo nivel de alerta.
El estudio de los ritmos circadianos en los seres humanos –las variaciones del sueño y la vigilia, la secreción de algunas hormonas y el estado de alerta que se producen cíclicamente en un lapso de 24 horas, sincronizado con el período de rotación de la Tierra indicarían que los niveles de actividad son más altos entre las 9 y las 11 y entre las 21 y las 23 horas, mientras que entre las 3 y las 5, y las 15 y las 17 horas se produce el registro más bajo. Esto significa que estamos biológicamente predispuestos para dormir una siesta a media tarde [Rosekind, M. (2014): “The Science of Sleep”].
¿Cómo conciliar estos hallazgos con las obligaciones laborales cada vez más demandantes en un mundo hiperconectado y globalizado que está despierto las 24 horas? Dormir adecuadamente es una función vital, tan importante como el buen estado físico y la alimentación, a la que no siempre se le presta la debida atención. Influye en la toma de decisiones, la concentración, el estado de alerta, la seguridad, la salud y el estado de ánimo, y cuando no se satisface adecuadamente produce ansiedad, estrés, depresión y una miríada de problemas de salud.
Es por esto que, hoy en día, cada vez más empresas están considerando los beneficios que reporta un plantel descansado. Para estas compañías, dormir en el trabajo ya no es un tabú sino una práctica orientada a mejorar el bienestar.

LA CIENCIA DEL SUEÑO
Fisiológicamente, las personas adultas requieren aproximadamente 8 horas de sueño. Los estudios han demostrado que dormir dos horas menos puede reducir la seguridad y la salud incrementando el riesgo de lesiones y accidentes en el lugar de trabajo. También se asocia con una mayor prevalencia de enfermedades tales como la obesidad, los trastornos cardiovasculares, la hipertensión, el cáncer, la ansiedad y la depresión, entre otros [Rosekind, M. (2014): “The Science of Sleep”].
La siesta es una práctica común en muchos países del mundo. En Hispanoamérica es una costumbre muy extendida y, en países como China, dormir en el lugar de trabajo es algo absolutamente normal, un derecho amparado por la Constitución.
The National Sleep Foundation –organización sin fines de lucro con sede en Virginia, USA, que promueve la divulgación de los trastornos del sueño– asegura que el 20% de los trabajadores norteamericanos tiene sueño durante el día[3]. Para los que se encuentran en esa situación, las siestas cortas pueden ser un opción que mejora el rendimiento y los hace sentirse más activos.

DESCANSAR EN LA OFICINA
Desde Contract Workplaces, empresa regional líder en conceptualización, diseño y construcciones de espacios de trabajo, señalan algunas recomendaciones para aplicar en el lugar de trabajo:
● Contar con un espacio adecuado
Destinar un lugar para que los colaboradores puedan descansar no necesita ser una solución sofisticada o costosa. Puede ser un espacio especialmente dedicado, una sala de reunión informal o una sala común, siempre y cuando reúna algunos requisitos esenciales para poder conciliar el sueño. Estas son algunas de las cosas que no deben faltar:
– Tranquilidad y privacidad. En lo posible, debe ser un espacio con puerta para poder aislarse del exterior.
– Equipamiento apropiado. Proporcionar sillones mullidos, hamacas, bagbeans o cualquier otro equipamiento cómodo. Puede ser desde una estera de yoga en el suelo hasta un sofisticado Nap pod.
– Sistemas de oscurecimiento. Usar cortinas blackout para bloquear la luz solar junto con una iluminación ambiental tenue será efectivo para ayudar a conciliar el sueño.
– Temperatura agradable y fresca. La temperatura ideal está entre los 20°C y 21°C.
– Acondicionamiento acústico. Un sistema de enmascaramiento de sonido ayudará a bloquear los ruidos del exterior mientras que reproducir sonidos naturales (agua fluyendo, viento, lluvia, etc.) favorecen la calma.
– Aromatizantes naturales. Algunos estudios revelan que hay aromas que producen efectos beneficiosos sobre las personas. Por ejemplo, la lavanda y el romero disminuyen el estrés y mejoran el humor mientras que el ylang ylang, al igual que la vainilla, propicia la relajación.
– Mantas y almohadas. Debido a que nuestro sentido del tacto está estrechamente asociado con sensaciones de comodidad, contención y calidez, los materiales naturales tales como los textiles de lana suave se asocian a menudo con un sentimiento cálido y acogedor.
– Otros elementos tales como tanques con peces también benefician la relajación.
● Encontrar el mejor momento
El momento ideal para dormir una siesta es durante el lapso en que los niveles de actividad del ciclo circadiano son más bajos: entre las 15 y las 17 horas.
● No excederse en el tiempo
De acuerdo con los estudios de la NASA, la siesta ideal no debe durar más de 26 minutos. De esta manera, nunca se llega a la etapa de sueño profundo y se evita la sensación de aturdimiento al despertar.
“Las personas son el motor que sostiene el desarrollo y el crecimiento de las empresas. Si consideramos que los gastos de personal representan alrededor del 80% de los costos de operación de una organización, se hace evidente la importancia que adquieren todas aquellas acciones destinadas a mejorar el desempeño de la gente, aumentar su bienestar y, por ende, la productividad y el rendimiento de la compañía. Contar con espacios adecuados para que realicen sus tareas es solo una de las variables de la ecuación, es necesario que la oficina disponga de ambientes donde las personas puedan distenderse, socializar y descansar”, afirma el arquitecto Alejandro Mariani, Gerente General de Contract Workplaces Argentina.

Fuente: https://diariolaopinion.com.ar/noticia/209025/siestarios-espacios-para-el-descanso-en-la-oficina

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