IRAM e INTA, una alianza estratégica

Se reunieron los presidentes del Instituto Argentino de Normalización y Certificación, Enrique Romero, junto a su par del INTA, Francisco Anglesio, para estrechar vínculos de cooperación y desarrollar líneas de trabajo conjuntos.
Enrique Romero, presidente del Instituto Argentino de Normalización y Certificación (IRAM) junto al secretario del organismo Luis Diez, el prosecretario Ignacio Bunge, el director de Relaciones Internacionales y Cooperación Luis Trama, el director de Certificación Alberto Schiuma y el director de Normalización, Osvaldo Petroni, se reunieron con sus pares del INTA Francisco Anglesio, presidente; Eliseo Monti, director Nacional; Juan Manuel Fernández Arocena, director Nacional Asistente de Sistema de Información, Comunicación y Calidad y el representante del INTA en el Consejo Directivo del IRAM (como vicepresidente), Roberto Dellafosse. La reunión tuvo el objetivo de estrechar vínculos de cooperación institucional y desarrollar líneas de trabajo conjuntos.

Anglesio indicó que “teniendo en cuenta los ejes que trabaja el INTA como cuidado de los recursos naturales, agua, suelo y tratamiento de los agroquímicos debemos trabajar en la certificación, trabajar y comprometernos. Sin dudas debemos ser objetivos y delicados con el objetivo de aportar valor a la institución y a la sociedad”.

Por su parte Romero señaló que “ambas instituciones vienen teniendo una gran trayectoria de trabajo conjunto y la idea es fortalecer esa relación”, y agregó: “Somos referentes de las normas de certificación, por lo tanto es fundamental trabajar de forma unida con las distintas asociaciones e instituciones”.

“Estamos trabajando en un cambio importante para dinamizar la institución, pensando en una plataforma de cara al 2020 con nuevos desafíos”, explicó el presidente de IRAM.

En este marco, Monti expresó que “en el INTA estamos frente a un cambio organizacional. Un 35 por ciento de los profesionales se está jubilando. Entonces son los jóvenes quienes están en formación y los que deberán ser a futuro los gestores que guíen nuestra institución”. “Hay una estrategia que tenemos que darnos para formarlos”, puntualizó.

“En este sentido -destacó Monti- organizamos cursos de formación de dirigentes para que puedan fortalecer su actividad tanto en lo específico, como en administración y en gestión, para que estos jóvenes tengan una mirada de país y territorio. Este es uno de los temas que estas instituciones deberían trabajar en conjunto.”

A todo esto, Monti remarcó que “se viene un cambio a escala mundial en el ámbito científico tecnológico como son las problemáticas del efecto invernadero, cambio climático, manejo del ambiente, que requieren una especial atención y un gran trabajo en este sentido”.

El presidente del INTA expresó que “Argentina está mirando cuál es el impacto que está desarrollando la actividad agropecuaria, debemos avanzar con una mirada puesta en el cuidado de los recursos y en el medio ambiente, en la calidad de los suelos, normas en agroquímicos, leyes. Este es un eje que tenemos que trabajar juntos, es un gran desafío y tenemos una gran expectativa”

“Una certificación no puede ser solo un certificado, sino que debemos avanzar más, debemos mostrar todo, ser objetivos y tomar ese compromiso como institución”, expresó Anglesio.

“Estamos haciendo una apuesta muy fuerte en el territorio y con las provincias. Se va a necesitar el apoyo del IRAM para fortalecer esos vínculos y líneas de trabajo. Debemos poner una especial atención a la comunicación, entendemos que debemos comunicar que hace el IRAM y trabajar en pos del bienestar de la comunidad”, manifestó el titular del INTA a lo que Romero afirmó que “el IRAM trabaja con una visión de confiablidad y confianza buscando la calidad en el servicio y en la entrega de certificación, y de esta manera que pueda superar todos los mercados”.

Por su parte, también participó el vicepresidente de la comisión directiva del IRAM por el INTA, Roberto Dellafosse, dijo que “estamos buscando incrementar nuestra presencia en el medio agropecuario, visualizar la importancia y la sinergia entre estas dos instituciones ayuda a fortalecer el sector”.

Somos confianza

En el encuentro, los invitados compartieron la presentación del video institucional del IRAM. “Conectarnos, innovarnos, crecer y desarrollarse económicamente porque las normas internacionales garantizan este proceso de cambio”, es el espíritu que transmitió la proyección.

En el audiovisual se hizo hincapié en que las normas internacionales garantizan el cambio cuidando el ambiente y pensando en la sostenibilidad para el futuro. “Somos confianza. La confianza de trabajar con el líder”, destacó el institucional.
Fuente: Campoenaccion

SITIO WEB
http://www.eltribuno.info, [Web en línea]http://www.eltribuno.info/jujuy/393822-IRAM-e-INTA-una-alianza-estrategica.note.aspx [Consulta: 24-04-2014]

Certificar para exportar

Para establecer un orden interno, orientar la actividad hacia determinado objetivo o abrir nuevos mercados, las normas impactan en los resultados de una pequeña y mediana empresa (PyME). Cuáles son las más recomendadas, sector por sector.  En los últimos años, la norma ISO 9001:2008, elaborada por la Organización Internacional para la Estandarización (ISO), que especifica los requisitos para un sistema de gestión de la calidad, parece haberse puesto de moda, también, en el sector pyme. Sin embargo, a la hora de adoptar un sello que mida los estándares del negocio, y que conlleve, asimismo, a posicionarse como una etiqueta que ayude a sumar confianza ante potenciales clientes, socios y proveedores, se abre un abanico de opciones, según las necesidades de la empresa y la industria a la que ésta pertenezca. La certificación o registro se produce cuando un tercero proporciona garantía por escrito de que un producto, servicio, sistema, proceso o material se ajusta a requisitos específicos.

La proporción de pymes que certifica sus productos o procesos es, todavía, baja . En la Argentina, el 18% de las pymes industriales cuenta con certificaciones ISO y el 11% está en proceso de aplicación de las mismas. En lo que se refiere a otro tipo de certificaciones, las proporciones descienden al 8 y 4%, respectivamente, según el último informe realizado por la Fundación Observatorio Pyme. No obstante, contar con un sello de calidad se traduce en puertas que abren para ganar competitividad. “Las certificaciones son aliadas naturales en toda la cadena de valor para las pymes, ya que garantizan a los usuarios seguridad, eficiencia y tranquilidad”, observa Alberto Schiuma, director del ente certificador IRAM. El 70% de las firmas que certifican con IRAM son pymes. A saber: hay certificaciones generales, como la ISO 9001; OSHAS 18.001, que mide seguridad e higiene, y la ISO 14.001, de gestión ambiental. También, hay normas direccionadas a industrias o actividades. Alejandro Alemany, integrante de la Comisión Directiva del Instituto de Auditores Internos de Argentina (IAIA), enumera: “Para Alimentos, están las ISO 22.001, FSSC 22.000, BRC /IFS, IRAM BPM-HACCP; para Seguridad Vial, ISO 39.001; Autopartes, ISO TS16.949; para prótesis médicas, ISO 13.485. Toman fuerza las FSC, que apuntan a la cadena de la custodia forestal, para el sector que usa madera. Para Seguridad de la Información, las ISO 27.101 e IRAM 9003”.

Cada norma, en su contenido, establece requisitos a cumplir. De modo que, la empresa, antes de adherir a la certificación, debe someterse a una preparación para adecuar sus procesos y demostrar, en luego de una auditoría, que efectivamente cumple con los requisitos. Fue lo que hizo la firma rosarina de dulce de leche Establecimientos San Ignacio, recientemente recomprada por capitales argentinos, antes de conseguir la norma HACCP, certificada por el Senasa. A la firma le demoró un año y medio prepararse. “Invertimos en mejoras edilicias. La compañía tiene 74 años y algunos sectores tenían infraestructura de esa época. La norma exige que no haya azulejos, para evitar el más mínimo riesgo de desprendimiento. Tuvimos que revestir la sala de elaboración”, detalla Alejandro Bertin, al frente de la empresa. La reforma demandó una inversión de $ 300.000. El siguiente paso fue conseguir la norma de la British Retail Consortium (BRC), que le abrió las puertas a nuevos mercados. Hoy, la firma, que emplea a 98 personas y factura $ 180 millones anuales, exporta el 15% de su producción a países como Siria, Israel, Canadá y Suecia. “Esperamos que la BRC nos ayude a mejorar las ventas, sobre todo, en los países anglosajones, quienes exigen la norma”.

A la austral Laguna Negra también le llevó un año adecuarse a las exigencias que requería el sello de Calidad Certificada Tierra del Fuego – Fin del Mundo, otorgado por el gobierno provincial, como distinción de calidad en los procesos productivos, capacitación del personal, preservación del medioambiente y RSE. “Desde la preauditoría hasta lograr la primer certificación, hicimos cambios edilicios y operativos, incorporamos un sistema de trazabilidad, implementamos un manual de buenas prácticas de manufactura y soporte documental”, comenta Fernando Elicabé, director de la empresa que emplea a 25 personas, estima cerrar 2013 con una facturación de $ 8 millones y proyecta, de cara a 2014, un crecimiento del 7% en términos reales. “El sello genera una mejora en la operatoria de la actividad de producción”, agrega.

Abrir horizontes
Una razón para certificar es querer acceder a un mercado en el cual hay, como requisito, una norma determinada. “Muchas firmas solicitan certificaciones para establecer un orden interno, orientar su actividad hacia determinado objetivo y poder exportar. En el sector agropecuario y alimenticio vemos esta combinación de factores”, dice Schiuma.

El fabricante de productos biológicos Rizobacter sabe de eso. Con presencia en 20 países, como Sudáfrica, Kenia, Inglaterra y Ucrania, cuenta con las ISO 9001, 14.001 y 18.001. “Es un mercado de mucha exigencia técnica y se exigen certificaciones”, concede Ricardo Yapur, presidente de la firma que genera u$s 77,5 millones y espera duplicar esa cifra de cara a 2016. El 15% de la facturación proviene de las ventas en el exterior. Hoy, planea empezar a trabajar en determinar la huella de carbono de la empresa. “Queremos llevar a algunas áreas de la firma a hacer carbono neutral. En Europa, va a hacer un diferencial grande”, agrega.

“Otra de las razones para certificar tiene que ver con venderles a clientes que exigen que estés en determinada norma. Las empresas grandes ya empiezan a exigir a sus proveedores que estén certificados en determinados sectores”, agrega Alemany.

Víctor Lo Riggio, socio gerente del laboratorio Exel, con ISO 9001, ISO 14.001 y Good Manufacturing Practice (GMP), de buenas prácticas de fabricación, por Anmat, concuerda: “Que contemos con estas normas, les da a los clientes tranquilidad de que es una firma organizada y con control. Tenemos auditorías periódicas”. Exel, que emplea a 100 personas y factura $ 26 millones, destina el 30% de su producción a la exportación en países como Costa Rica, Australia, España, Italia, Panamá, Ucrania y Venezuela.

Ganar competitividad
“Las certificaciones son un modo de lograr reputación. Son útiles para toda empresa pero, especialmente, para aquellas que no pueden generar reputación por otra vía (marcas, por ejemplo)”, analiza Marcelo Elizondo, director de la consultora DNI.
Este fue, quizá, uno de los motores que llevó a Mariana Meller y Nurit Finkelstein, creadoras de La Dibujería, que diseña y produce juguetes y objetos funcionales, a buscar en IRAM un sello de calidad y seguridad. “Lo hicimos para seguir creciendo y garantizar la seguridad y calidad de nuestros productos. Sabíamos qué materia prima y diseño utilizábamos, pero es muy importante y, en algunos locales indispensable, contar con la certificación de una institución. Incluso, para tener un stand en la Feria del Juguete, te exigen contar con dicha certificación”, comentan las socias.

El trámite duró un mes. “Se envían muestras de los productos a certificar en el packaging que se comercializará, junto con una planilla y la documentación impositiva. Allí, definen si es necesario que todos sean evaluados o sólo algunos que son representativos de lo que denominan ‘familia’ de productos similares. Los productos seleccionados se mandan a un laboratorio. Elegimos a la Cámara Argentina del Juguete. Si cumplen con las pruebas técnicas y formales (como datos del fabricante), el laboratorio informa al ente certificador”, comentan las socias de la firma, que factura $ 500.000 y vende a través de 250 locales. Entre los beneficios que les trajo la distinción, mencionan poder vender en locales grandes, que trabajan sólo con productos certificados. “También será importante para exportar; estamos evaluando vender a Brasil y dicha certificación cumple con las reglas del Mercosur”.
A veces, tener una norma funciona como puente para saltar a una segunda o tercera certificación, por tener ya un camino transitado y cierto ordenamiento de procesos y documentos. La firma santafesina Las Brisas, fabricante de alimentos para retail, tiene certificación orgánica, otorgada por Letis. Además, todos los productos son Kosher y Libre de gluten (sin TACC). “Como teníamos experiencia en producción orgánica, el proceso de certificación full organic fue más ágil, más allá de que la demora fue de aproximadamente un año. Al contar con la certificación orgánica, es fácil obtener la Kosher, por presentar requisitos parecidos”, explica Sergio Vázquez, creador de Las Brisas, que emplea a 10 personas de forma directa, estima cerrar el año con una facturación de $ 2,4 millones y vende en casi 1.000 comercios minoristas en 13 provincias. “El seguimiento de la trazabilidad del producto y todos los insumos deben tener certificación orgánica. Se tiene que controlar la higiene en la producción y en el medio de transporte para que no exista contaminación con productos químicos. Una empresa certificadora nos inspecciona periódicamente”, agrega.

También a Rizobacter le sirvió la experiencia de la ISO 9001 (que le demoró cinco años) para, luego, certificar el resto. “Las certificaciones ayudan a poner los procesos en orden, a abrir mercados y a tener una producción responsable”, dice Yapur, quien adelanta que proyecta construir una planta de microfertilizantes en Pergamino, que demandará una inversión de u$s 20 millones.
“Certificar una norma es una inversión a largo plazo, en especial para las pymes”, concluye Schiuma, desde IRAM. Por Laura Mafud. El Cronista

SITIO WEB
exportapymes.com, [Web en línea] http://www.exportapymes.com/article5553.html [Consulta: 17-12-2013]

Legislatura: finalizaron las auditorías para obtener la certificación ISO9001

En la tarde del miércoles se presentaron las conclusiones de la rigurosa evaluación a la que se sometieron todos los procesos de las cuatro secretarías legislativas de la Cámara de Representantes de la Provincia. De corregirse algunas observaciones la institución estaría en condiciones de obtener, para mediados de agosto, la certificación de calidad del sistema de gestión de acuerdo a la norma ISO9001 del Instituto Argentino de Normalización y Certificación (Iram).
El auditor responsable del proceso, José Galandrino detalló que “finalizada la auditoría hemos elevado un informe al Comité de Certificación, recomendando que certifique a la organización una vez que se traten las observaciones realizadas, que son en definitiva oportunidades de mejora. Suponemos que dentro del mes de agosto, en la reunión mensual del Comité, se va a tratar y a certificar a la Cámara”.
Galandrino destacó como principales fortalezas del sistema “la predisposición al cambio, el compromiso que hay por parte de las autoridades de la Cámara con el sistema de gestión de calidad y la inversión para la mejora de la infraestructura y la tecnología”.
En representación del Presidente de la Cámara, Carlos Rovira, la secretaria legislativa a cargo del Área Parlamentaria, Cecilia Britto indicó estar “concluyendo exitosamente ambas etapas de auditoría, muy satisfechos y agradecidos hacia el personal de la Cámara que en todos los niveles se ha comprometido con una gestión, que desde 2007, trae innovación permanente y modernización en todos los procesos. Este es un logro que lo conseguimos entre todos, apoyados por una fuerte decisión política de alcanzar el máximo nivel de calidad en los procesos parlamentarios”.
“Quedamos ahora a la expectativa, cumpliendo con los pasos administrativos que faltan para que nuestra solicitud, con la recomendación que hará seguramente el licenciado Galandrini, pueda ser aprobada para fines de agosto y obtener el certificado tan anhelado por esta Cámara de Representantes” finalizó.
La auditoría abarcó el control de procesos del expediente legislativo, desde su presentación en la Mesa de Entrada Legislativa hasta su sanción, incluyendo las actividades realizadas por las direcciones generales de Gestión Parlamentaria, de Coordinación Jurídica de Comisiones, de Legislación y de Taquigrafía. También de la Dirección General de Administración, para las actividades de compras y contrataciones; la de  Asuntos Jurídicos; y la de Tecnología de la Información, para la actividad de resguardo de los datos. Asimismo, las actividades ejecutadas por la Dirección de Análisis de Gestión, la de Tesorería, y la consolidación normativa ejecutada por la Secretaría a cargo del Digesto Jurídico.

Adoptan un sistema de gestión de calidad según normas IRAM

CERTIFICACION UNIVERSIDAD DE MORON

Se trata del primer caso en la Argentina. Certificaron procesos administrativos que van del ingreso al egreso de los alumnos.

Por Gabriela Samela

 

ESPECIAL PARA CLARÍN